El expresionismo de Ramón Lapayese,
en tanto que proyección de la realidad, debe asumirse como más
cercano a lo que sentimos que a lo que vemos. Lapayese experimenta el
código de la sencillez casi primitiva, involucrando volúmenes
que manchan firmemente el soporte de luctuosos contrastes, que desarbolan
las figuras a las que los colores cálidos y los empastes incrementan
su fuerza emotiva, lo que quiere decir que el artista toma partida con
vehemencia por un lenguaje violento y distorsionado, cuyo alfabeto concatena
la radicalidad como poética.
Carlos García-Osuna
ABC de las artes
Madrid, 19 Nov 1993
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