Ramón Lapayese no es un escultor que
pinta, como también hay pintores que a veces modelan, sino un artista
completo que cultiva ambas formas de expresión. Un gran artista,
cuyo lenguaje plástico supera las fronteras que podrían
existir cuando se trata de reducirlo, de dotar de una nueva dimensión
a la obra. Su ancho mundo y la profundidad de su oficio se nos revela
a la misma altura cuando este artista madrileño nos muestra ambas
facetas de su quehacer. Pintura y escultura expresionista sin barreras
que las separen, pues ambas se expresan con idéntico acento y nos
traducen las mismas inquietudes.
Manuel Lorente ABC, Sevilla,
11 de marzo 1981 |